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HONDURAS: OJALÁ QUE NO SE HUNDA
Por: Iliana Curra
Realmente la situación de Honduras se torna difícil.
Vemos como la Unión Europea y otras naciones bloquean
económicamente al pueblo hondureño. Son los mismos que
se rasgan las vestiduras para chillar bien alto contra
el embargo norteamericano a Cuba, algo que tiene sus
raíces en el robo de las propiedades norteamericanas en
la isla al principio de esa cosa que todavía insisten en
llamar revolución.
Todas las posiciones adoptadas por estos países en
América Latina, como en Europa, referente al tema
hondureño, sinceramente dan vergüenza ajena. Hablan de
dictadura militar, pero son los mismos que llaman
”presidente” al vejete pestilente de La Habana, ese que
dice escribir reflexiones, pero anda más muerto que vivo
e impuso en el poder a su hermano como si fuera una
herencia política, sin elecciones, sin consultas al
pueblo, y sin que nadie lo desee. Pero ahí está, con la
anuencia de todos esos mismos que apenas duermen desde
que sacaron a Zelaya en piyamas y con su tarjeta de
crédito en la mano para Costa Rica.
Qué decir de José Miguel Insulza, quien reconoció
recientemente, una vez más, que admira a Fidel Castro.
Sí, admira al dictador de Cuba, a ese que llevó casi
medio siglo disfrazado de guerrillero que, cuando visitó
a Chile, se quedó un mes allí suministrando
instrucciones, dando órdenes para imponer un socialismo
radical a partir de la Unidad Popular que ya tenía el
poder en ese momento en manos de Salvador Allende.
Imagino a Insulza, quien era miembro de ese partido
socialista, llorar de emoción al ver al militarote de
Castro imponerse dentro de su propio país, y es el mismo
ahora que llama al presidente actual de Honduras, un
dictador.
Estados Unidos ha tomado una posición realmente triste,
era de esperarse de un presidente que aguarda
reconciliaciones con dictaduras y naciones realmente
peligrosas. Que cree en soluciones a partir de diálogos
y participaciones conjuntas, aún con el peor de sus
enemigos. También patética ha sido su Secretaria de
Estado, Hillary Clinton que, obviamente representa esta
administración.
¿Qué puede esperar el pequeño país hondureño de todos
estos zarrapastrosos de América Latina? Esos mismos que
se impusieron con trampas, mentiras y engaños en el
poder. ¿Con qué moral puede hablar el pedófilo de Daniel
Ortega, “piñatero” reconocido que se robó los bienes de
Nicaragua? ¿Con qué moral habla de golpe de estado el
gorila de Hugo Chávez que en 1992 dejó una estela de
muertos en Venezuela? ¿Dónde debería meter la cabeza el
presidente Colom, acusado por el pueblo, de asesinato?
¿Y qué decir de Correa? El mismo que habla de venganzas,
siendo más que un mafioso en Ecuador. ¡Oh! ¿Y Bachelett,
el marxista de Lula Da Silva, la Montonera argentina,
Cristina Fernández, el semental de Uruguay y falso
Obispo, Fernando Lugo? Que de verdad que América Latina
da asco después de haberse cumplido el sueño del viejo
insepulto de La Habana. Ahora el ALBA, que no es más que
la continuidad del Foro de Sao Paulo, cumple su cometido
y América Latina ha caído en un profundo abismo,
hundiendo con ella a sus pueblos, esos mismos que creen
en la fanfarria socialista del siglo XXI. ¡Pobrecitos!
¡Miren a Cuba! Miren a su pueblo sometido, a miles de
prisioneros políticos, miles de mujeres que sufrieron
golpizas, celdas de castigo, que fueron vejadas y que
hoy sufren de cáncer y otras enfermedades que no son más
que el resultado de esos maltratos. Miren a esos
opositores que son pateados, a la falta de libertad de
expresión, de asociación y de todo tipo. Un pueblo
hambreado donde sus niños son adoctrinados con una
asquerosa pañoleta y una consigna de querer ser como el
Ché, un asesino en serie.
Es por eso que Honduras no puede caer. Hay que levantar
su bandera para que los pueblos de América Latina
reaccionen ante los atropellos de aquellos que llegan al
poder y quieren perpetuarse. El corrupto de Manuel
Zelaya no puede regresar a su poderío para arrancar
cabezas a la oposición y a esa gran parte del pueblo que
no lo quiere. Y si regresa, que sea a la cárcel.
Honduras, ojala que no se hunda, pues si eso sucede, nos
hundiremos todos.. |