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     ROGELIA CASTELLÓN - ARTÍCULOS Y DOCUMENTOS
 
  Publicado el 03-28-2011

 
Un hombre para la historia

Por Rogelia Castellón
Diario Las Americas



He visto la imagen del doctor Oscar Elías Biscet en la televisión. Me pareció escuchar su pensamiento preguntándole ¿Qué significa para ti la libertad?

Había salido de la cárcel apenas unas horas antes. Increíblemente su cara mostraba una ternura infinita y una felicidad calmada. “Me gusta estar en Cuba. Quiero estar aquí. No me iré de Cuba. Se notaba la decisión de hacer una verdad de aquel deseo. Pero para Biscet, el personaje principal de esta obra no es el doctor Biscet. Oscar Elías, piensa como siempre en la vida de otras gentes, en la vida misma llegando necesariamente a los latidos del vientre materno. Para él, nacer es una obra divina y la libertad es la dueña de todos los derechos.

Si los dirigentes del régimen esperaban ver a un hombre vencido contando sus penas y enseñando las huellas de sus torturas, quedaron defraudados. Cuando llegó a su casa no habló de él. No habló de lo sentido en los años de cautiverio. Su humildad no se lo permitió. Habló del presidio y de la horrible pesadilla de los encarcelados. Sufre por ellos y nos enseña las heridas de hombres viviendo en un infierno. Hombres sin libertades, hombres sin derechos.

Biscet en primer lugar desea la paz para Cuba, y la libertad para todos los hombres ignorados en las prisiones castristas y por supuesto el regreso de las leyes a nuestro país. Espera como lo esperan todos los cubanos, su tiempo para jurar una Constitución como necesario colofón de nuestras luchas. Una Constitución del pueblo y para el pueblo.

Pero, no le importa lo vivido, ya tiene ideas para promover campañas capaces de llevarnos a la liberación de la isla y de sus habitantes. Como Antúnez no callará y no abandonará la tierra por la que debe luchar. Muy buenas las imágenes, esperanzadoras las palabras. Dan deseos de abrazarlo y decir ¡Qué bueno, siguen apareciendo hombres con sueños, con pensamientos para los demás, con amor en las palabras, con credo en la conciencia, con futuro en las ideas! Necesitamos muchos de esos para completar el trabajo ya en camino, para regalar corazones cubanos dispuestos al sacrificio. Cuando ellos sean muchos, los otros, los del silencio en esa Cuba triste, los de la inercia, se contagiarán, se integrarán y la cadena de la libertad crecerá.

No va a existir el silencio en los labios de Oscar Elías Biscet, no habrá pereza suficiente para sentarlo a descansar. No habrá destierro capaz de alejar sus pisadas del suelo cubano. No olvidará su misión. Si no existieran causas tan grandes y llenas de humanismo, no se formarían hombres y mujeres luchando por cosas tan hermosas como la vida y la libertad.

Biscet, y Antúnez son grandiosos porque aman y hablan, sueñan y buscan el camino para llegar a los sueños. Los dos tienen la magia de saber palabras. No se callan, no se van. El mundo suena en estos tiempos a indiferencia, por eso es necesario hablar mucho y repetir cada día lo triste de sentirse solo en el momento en el cual una mano alzando una pancarta o unos labios repitiendo una palabra podrían juntarnos para ser entrega a una causa tan sagrada como la libertad, tan deseada como la libertad de Cuba.

Ahora es el tiempo de una transformación, con el trabajo de cada hombre y de cada mujer extendiendo las manos para sembrar, para tirar las semillas a voleo, siempre desde lo alto para hacerlas llegar a la tierra necesitada de ser fecundada, de crecer y de ser madre amorosa de nuevo.

No podemos dejar rastro de la revolución engañadora capaz de destruir a un pueblo, estamos ante una nueva idea. La del alma libre, la de la comunicación entre hermanos, la de perder esa maldad dada por la envidia, la de construir y hacer paredes llenas de ideas y de sueños. Digo sueños porque todo lo humano ha de estar envuelto en esa luz siempre brillante, siempre mágica del soñar diario.

Hoy pienso en el futuro y veo como hemos comenzado a caminar por él. Tenemos la fuerza de las palabras, tenemos las ideas y el deseo ardiente de llegar a la libertad. Hay hombres para enseñar como la vida es amor y es esfuerzo. Hombres para ayudar a levantar al caído. Hombres cubanos para hacer patria cubana nueva.

Cubano, hazte entrega y únete a la nueva cruzada.

   
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